lunes, 20 de noviembre de 2017

La mujer del paraguas verde

Vía
Era precioso. Un verde botella oscuro, y el mango curvado y las varillas plateadas. Todos en el barrio la conocían como la mujer del paraguas verde. Nadie sabía su nombre ni su historia, o bien los habían olvidado tiempo atrás. Ahora solo era la mujer del paraguas verde. Porque nunca salía de casa sin él por más calor que hiciera, despejado estuviera el cielo, tuviera que recorrer largas distancias o fuera muy cargada. Siempre, siempre, llevaba el paraguas en la mano o colgando de su brazo.

La gente que no la conocía la miraba extraño, pero en el barrio ya estaban acostumbrados. Formaba parte del zoológico habitual de personalidades que suele haber en todos los barrios. Era una más. Y punto.

Como mucho, en la pescadería, en la farmacia o en la carnicería, de vez en cuando, le decían: "pero si no llueve ni va a llover, ¿por qué lleva un paraguas?". Pero ella nunca contestaba, solo sonreía triste y dulcemente, una media sonrisa solo, se encogía de hombros, y no decía nada. Podía no llover en la calle desde luego, pero desde que él se marchó dejando el paraguas como una reliquia inservible y descartada de antaño..., siempre llovía en su interior. Y era mejor estar a cubierto, no fuera a resfriarse y que aquello se complicara en una neumonía incurable.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Tercera mano

El día de difuntos es un día doblemente paradójico para mí, desde que en 2011 tomé la decisión de suicidarme pero después en Urgencias, tomé la decisión de dejarme ayudar en la depresión. (Lo cuento aquí). Es decir, sería una especie de "cumpleaños", de "aniversario macabro pero brillante a la vez" porque realmente considero que hace 6 años que empecé a vivir de verdad.

Y para celebrar esta paradoja he decidido recurrir a John Donne y su Soneto Sacro X. Allá por 2010 escogí una asignatura llamada Cuestiones acerca de la muerte (de esas que solo se pueden hacer en la Universidad de Navarra). Era una asignatura de la carrera de Enfermería y lo poco que recuerdo es la proyección de la película Wit (2001), que en aquel momento no me gustó pero que fue mi primer contacto con John Donne y ese poema que me fascina y obsesiona a partes iguales.

Ahora esa peli me parece brillante en muchos aspectos. Evidentemente es perfecta no solo para el tema de aquella asignatura, sino para la carrera de enfermería, ya que los médicos-investigadores al revés que la enfermera son los que no empatizan con el sufrimiento del personaje de Emma Thompson. Pero yo he venido a hablar del Soneto y helo aquí:

Death be not proud though some have called thee
Mighty and dreadful, for, thou art not so,
For those, whom thou think’st thou dos overthrow,
Die not, poor death, nor yet canst thou kill me;
From rest and sleep, which but thy pictures be,
Much pleasure, them from thee, much more must flow,
And soonest our best men with thee do go,
Best of their bones, and soul’s delivery.
Thou art slave to fate, chance, kings, and desperate men,
And dost with poison, war, and sickness dwell,
And poppy, or charms can make us sleep as well,
And better than thy stroke; why swell’st thou then?
One short sleep past, we wake eternally,
And death shall be no more, Death thou shalt die.


Que, según la traducción de Carlos Pujol (versión bilingüe que me recomendó Enrique García Máiquez), vendría a ser:

Muerte, no te envanezcas, aunque te hayan llamado
poderosa y terrible, porque no eres así,
pues los que tú supones que has vencido no mueren,
pobre muerte, ni puedes a mí mismo matarme.

Del reposo y del sueño, dos imágenes tuyas,
surge un goce mayor, y los que te has llevado
y son nuestro tesoro, obtendrán sin tardanza
la paz para sus huesos, libertad para el alma.

Del destino, el azar, de los reyes y la ira
siempre esclava, convives con el mal, el veneno
y las guerras, ¿acaso los hechizos y filtros

no adormecen también? ¿De qué, pues te envaneces?
Tras un sueño muy breve hay la eterna vigilia,
Y no habrá ya más muerte: ¡muerte, tú morirás!




Y que Víctor Botas quiso traducir a su manera, en Segunda mano:

Ten más modestia, Muerte, aunque se te haya
erróneamente dicho poderosa
y temible; pues esos que has borrado
no mueren, pobre Muerte, incapaz hasta
de aniquilarme a mí. Si el reposo
y el sueño son tan gratos, cuánto más
no debes serlo tú: así se explica
que los mejores antes den contigo
libertad a sus almas y a sus huesos
descanso. Azar, reyes y suicidas,
son tus amos, habitantes de pócimas,
enfermedad y guerras. Y más diestros
que tú son los hechizos. Menos humos,
que veremos tu fin; tu muerte, Muerte. 



Y ahora soy yo la que quiere darle una tercera mano, así que os dejo mi versión de traducción libre y personal (que viene a ser una mezcla de las anteriores):

Muerte, no seas creída, aunque te hayan llamado
pavorosa y fuerte, sin siquiera serlo:
aquellos que piensas haber derrocado
no mueren, ni tú, pobre, puedes matarme aún.

Si el reposo y el sueño son tus imágenes
siempre gratas, ¡cuánto más placer traerás tú!
Por eso, los mejores te encuentran antes
dando paz y libertad a su alma y cuerpo.

Sierva del destino, azar, poder, suicidas;
vives del veneno, guerra y enfermedad.
Si pastillas y somníferos nos duermen

mucho mejor que tú; ¿de qué te envaneces?
Tras un breve sueño, el despertar eterno 
sin más muerte jamás, Muerte tú morirás.*

(*Referencia a san Pablo, I Cor. XV, 55: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?)











domingo, 22 de octubre de 2017

Sexto cumpleblog: "Alta tensión de amor"

Querido blog:

¡Hemos dado juntos otra vuelta al Sol! Y vaya añito más intenso... Empezamos con nuestra primera estancia en el extranjero, en la preciosa Marburg de Alemania. Aprendimos a comunicarnos en signos-inglés-palabras sueltas de alemán; casi nos congelamos de frío..., vivimos con dos gatos (ejem), conocimos gente nueva e interesante y como siempre tratamos de hacer investigación. Sobre todo descubrimos que Marburg está lleno de ciencia, y del subidón salieron las aventuras marburguesas del hassio de Hesse; Behring, el primer Nobel de Medicina; y la química del glühwein... ¡Y lo que nos queda por contar!, el problema suele ser el tiempo que ¡ay! pasa volando entre veintidoses de octubre...

Volvimos de allí con muchas ganas de familia... y fueron las primeras Navidades sin la abuela. La echamos muchísimo de menos, hasta en las cosas más pequeñas. Nuestro regalazo de Reyes fue ir a visitarla y compartir tan buenos ratos con ella. 

Casi sin darnos cuenta nos metimos en febrero y llegó el Día de la Mujer y la Niña en ciencia. Queríamos haber colaborado en iniciativas preciosas que nos llegaron de todos lados, pero para variar nos pilló el toro y solo compartimos lo que teníamos a mano: un par de entrevistas. Este año hemos andado flojillos de charlas..., tenía en la cabeza que no había dado ninguna. Me olvidaba de Escèptics al pub. La verdad es que cuando me la preparaba, estaba en pánico por tener que hablar más de los 10 minutos reglamentarios de Naukas Bilbao, pero al final me enrollé como las persianas y es que el tema de la quimiofobia y de la Química Verde da para mucho...

En febrero también se subió a Youtube mi 'Una charla de vida y muerte', y aunque ya habíamos hablado del tema en el blog, la verdad es que una imagen vale más que mil palabras, y si están en formato vídeo ni te cuento... Fue emocionante ver el apoyo incondicional de tantos y tantos amigos que hemos hecho por estos mundos de Internet...

Vía
Y claro con las pilas así de cargadas..., convocamos desde Next Door a todo el mundo (Hablando de Ciencia y Naukas) a hablar de depresión aprovechando que la OMS dedicaba el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, a "Hablemos de la depresión". Y fue una pasada cómo respondió la gente, fue una experiencia muy intensa a nivel personal y emotivo. Aquí tenés recogidas las joyas que se publicaron. Desde este blog se publicaron dos entradas anónimas, y nosotros participamos contando una vez más nuestra historia, pero a ritmo de James Rhodes, Jaime Gil de Biedma y alguno más. Hay una parte de mi depresión que suelo compartir menos por aquí, y es que ese episodio depresivo tuvo un fuerte componente espiritual en mi vida, que a día de hoy, me sigue marcando. Viernes Santo era una buena fecha para contarlo por medio de un audio y de un vídeo.

Otro tema que nos tiene obsesionados es el del Alzheimer de mi abuela. Reseñamos el libro que nos sirvió el año pasado para escribirle una carta en la que le contábamos la vida y descubrimientos del doctor Alzheimer. Y ya que la convocatoria de la depresión tuvo tanto éxito, decidimos repetir aprovechando que el 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer y recoger textos durante ese mes. La verdad es que nos pilló a dos bandas con tanto evento de ciencia concentrado en septiembre... Pero aún así fue una experiencia preciosa y participaron entradas de poner los pelos de punta (que puedes leer en Next Door). Desde aquí mandamos un pequeño poema, Azucena y Antonio.

Sacada de Next Door
Y es que, al final, la estrella de este blog es la poesía, o la a-poesía, porque no soy buena crítica en diferenciar una de la otra... Ha habido haikus sobre el otoño de Marburg (mezclada con los retornos de Alberti), las cámaras de seguridad o una cabrita en la ciudad. Y luego un par causadas por situaciones: una de ellas casi que se puede rapear y la otra son mis recuerdos de la infancia enfrentados con la realidad de este verano. De lo que estoy orgullosa es de haber cruzado caminos con John Donne, un gran poeta del que aún tengo mucha miga que sacar..., estoy obsesionada con uno de sus sonetos sacros (de hecho, mi charla sobre la depresión casi se tituló con un verso de él), pero no adelantemos acontecimientos y a ver si pronto os comparto más sobre él. El 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, publiqué Hermano en la sombra.

A falta de las fotos oficiales, os paso las de Twitter para que veáis el ambientazo impagable de este primer BCNspiracy

Pero creo en que estamos de acuerdo en que lo que ha marcado este año, ha sido el evento BCNspiracy, que con tanta ilusión hemos ido preparando desde hace muuuucho tiempo, tanto que ha sido un verdadero parto de dos años, que nos ha hecho casi entonar el aleluya, pero sobre todo ha sido un sueño hecho realidad.

Aquí tenéis a los encargados de talleres totalmente entregados a su labor
Aún ahora, y después del mal rollo generado en Cataluña desde el 1 de octubre, pensar en el 30 de septiembre me llena de ilusión y de ganas de repetir. Nos visualizo a todos en la entrada del CosmoCaixa, presentándonos, recortando pegatinas, colocando los carteles, viendo a los ponentes prepararse con Julia, y a los encargados de talleres ir instalándose en sus salas. A partir de ahí, es como si todo hubiese pasado volando, los pequeños inconvenientes, los grandes momentos, la disponibilidad y buen hacer de todo el equipo y de dos voluntarios que se vinieron ese día. Hubo una paradoja temporal o algo así, y el tiempo se detuvo a la vez que corría cada vez más rápido. Sin darnos cuenta acabamos la mañana y nos fuimos a comer: una comida en la que estaba prohibido hablar de política, así que terminamos preparando el programa para el año siguiente. Y de ahí, nos fuimos al bar La Abadía, a terminar el evento, un poco solos quizá, pero fue una oportunidad buenísima de conocernos entre organización, ponentes y amigos, que nos dio ganas de repetir en breve con una cenita. Todo fue tan alucinante que no encuentro palabras para ponerlo por escrito mejor...

BEERspiracy, pasándolo bomba

Y así, a pesar de que han sido 365 días complejos, llenos de decisiones incómodas y de temporadas bajas, la verdad es que solo podemos dar gracias. De eso trata, precisamente ese título de "Alta tensión de amor". No voy a poner nombres esta vez porque no quiero dejarme a nadie y además los susodichos creo que saben quiénes son... No hay nada en este Universo para agradeceros tantas conversaciones, whatsapps, llamadas, abrazos, mails, ánimos, desafíos y retos, que me hacen saber día a día que no estoy sola, que cuento con un batallón de los mejores soldados para sostenerme en las peores batallas. Gracias por estar siempre ahí, a veces más visibles otras en el backstage, pero siempre, siempre, siempre a mi lado. Os quiero demasiado y estoy en alta tensión de amor con todos vosotros. Esa frase viene de uno de mis poemas favoritos de José Luis Tejada, que copio a continuación:

MISTERIO DOLOROSO

No hay solución. Ni a solas ni con nadie.

Somos cosa perdida.

Los besos dan más sed; lo he comprobado.

Amor va contra amor.


Es vivir irse dando restregones

sangrientos contra el quicio

del corazón más prójimo.

Quicio que se, también, quebranta y cede,

corazón que también padece, sangre

que se funde a la nuestra

y es ya toda una lástima fluida

sin más recurso que morir en mar.


No quisiéramos ir doliendo, hiriendo,

pero es inevitable según vamos

abriéndonos camino a cuchilladas,

erizos todos en tan corto espacio,

con el gravísimo problema

de la murienda en pie, del paro de los pulsos,

del nivel cultural del pueblo y sus pasiones,

de pretender urbanizar el caos.


Será mejor estarse quedo en casa,

cerrar labios y ojos, puertas, manos

y sólo abrir el chorro

salobre y esporádico del llanto.

No quejarse siquiera a media voz.


No vaya a ser que alguien nos oiga

y se alastime de nosotros,

quiera juntar su hambre

con nuestras ganas de morder

y se enreden las venas muchas más.


Debíamos todos ir con cartelitos

que advirtieran: “Peligro de quererse”.

“Prohibido el paso al pecho”. “Zona oscura”.

“Alta tensión de amor”...

Uno no acaba de explicarse cómo

somos y nos movemos, solos, juntos,

tan incompletos, tan incompletables,

con tanto de miseria y tanto lujo

de ciega caridad desperdigada,

incompatibles con la compañía,

no conviventes con la soledad.


Este misterio de los medios pechos,

perfectamente inacabados, huecos,

amueblados de púas todo en torno,

los arduos tropezones en la sombra,

los idiomas babélicos, abstrusos…

¡Las diversas maneras de ser y padecer!


Pues eso, gracias por ignorar mis carteles de advertencia, y con vuestro cariño hacerme el elemento radiactivo más feliz de este punto azul pálido al que llamamos hogar. Per molts anys!



martes, 10 de octubre de 2017

Día Mundial de la Salud Mental: Hermano en la sombra

Sin tiempo para mucho más, pero tampoco quiero que se me pase el día, comparto un breve poema que empezó a cuajarse en el verano de 2015 y que probablemente todavía no esté terminado porque no acabo de estar contenta...
Vía

A todos mis hermanos en la sombra


He llorado por ti, hermano de la sombra
porque sé que no hay nadie
que soporte tus lágrimas.
Tu soledad es más grande
que la inmensidad del universo en expansión.
Y la noche te ataca sin pausa
y ya no ves nada de pura desesperación.
A ti que te faltan los que más necesitas,
a ti inacompañable amigo
herido de muerte, muerto en vida
quiero decirte que he llorado por ti.
Que aunque nunca sepas de mi existencia
(ni yo de la tuya)
eres mi hermano en la sombra.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Azucena y Antonio

A M.E. y M.


Hoy fallece Azucena.
Y Antonio, ¿se ha enterado?
¿Se lo ha contado el viento?
¿Lo han cantado las aves?

Antonio mira por la
ventana. A pesar de la
gente de fiesta, ¿nota
acaso algo en el aire?

Antonio con mirada
perdida en su ventana.
¿Qué pasa en su cabeza?
¿Sabe que ella no está más?

Su compañera por más
de sesenta años alzó
el vuelo sin él. Antes,
rápido, de repente.

¿Recuerda bien su rostro?
¿Qué hay de sus mil caricias,
de tantos de sus besos?
¿Dónde han quedado, Antonio?

Los hijos y nietos de
luto, y Antonio sigue en
la ventana mirando.
Pero, ¿y si lo presintiera?

¿Antonio la echará de
menos cuando no la vea
mañana ni el día después?
¿Cuando él se vaya también?

¿La piensa en sus sueños de
día mientras mira por su
ventana? ¿Queda espacio
en sus neuronas rotas?

¡Quién sabrá nunca si en el
mundo en que ahora vive entra
su Azucena! Solo que
ella estuvo hasta el final.

Hoy fallece Azucena.
Pero, ¿un amor así ha de
morir por este cáncer,
por este Alzheimer brutal?

No. Sino que serás tú,
Muerte, la que morirás.*


*Soneto X de John Donne que cita I Corintios 15:26)

Este poema participa en la convocatoria #LosRelojesND

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ama, aita y el Alzheimer

Me ha llegado el primer texto para la convocatoria #LosRelojesND, ¡agarrénse que vienen emociones muy fuertes! La autora es Laura Juampérez Mandacen. Muchas gracias, Laura, por compartir tu experiencia y por ayudarnos con esta inciativa. Un fuerte abrazo.

Vía Next Door
Nosotros, que creíamos saberlo todo de esta puñetera enfermedad que nos robó a nuestro padre hace ya unos años, no quisimos ver que ella también la tenía hasta que llegó la crisis.

Aquellos olvidos que iban a más. Las excusas para no conducir por la ciudad porque “habían cambiado las señales e incluso las direcciones de las calles”. Ese “no me sale la palabra…”. ¿Cómo era? Eso, esto, aquello, esa cosa… Y nosotros: “Ama, venga, no seas tan vaga con las palabras, que todo es eso, esto y aquello. Esfuérzate un poco más en llamar a cada cosa por su nombre”. Su nombre… Cómo si ella no quisiera hacerlo…

El diagnóstico que habíamos querido evitar, aunque en nuestro fuero interno conocíamos, llegó de improviso en Navidad. Y desde luego no fue un regalo. Lo hizo después de una crisis que quisimos confundir con una anemia, una severa deshidratación o cualquier carencia de una u otra sustancia vital que nos devolviera a nuestra madre, aunque ella ya se estaba marchando.

Entonces, en el hospital, entre prueba y prueba, nos atrevimos a lanzar la pregunta. ¿Y si es algo más? ¿Y si todos esos olvidos no son los típicos de una mujer de 76 años?

También comenzó la búsqueda en la jungla de internet. Allí, donde conviven artículos de medio pelo con las páginas de asociaciones tan “chapeau” como CEAFA, ALZFAE o la Fundación CITA, confirmamos que nada había avanzado en su tratamiento en los últimos 20 años.

En los 90 mi padre recibía los últimos fármacos, los más novedosos, directamente desde Boston. Se los traían sus hermanos, que vivían en México, cada verano. Al final, no sirvieron para nada, salvo para darnos paz porque “algo le harían”.

Esta vez la neuróloga tampoco nos trató con paños calientes. Los fármacos disponibles intentaban frenar el deterioro, pero el alzheimer seguía siendo la putada de enfermedad que habíamos conocido bien 20 años atrás, y que seguía sin tener cura.

Han pasado dos años y la cuesta abajo no para. Nuestra ama va cerrando su círculo de confianza. Siempre le gustó salir. Tomarse su aperitivo los domingos después de misa. Apuntarse a todos los viajes de la asociación de jubilados del pueblo, aunque fuera sin sus amigas. Pero ya no quiere. Ni nosotros. Solo queremos que ella esté contenta. Que se ría con sus nietos. Que confunda sus nombres. Que se dirija a ellos en femenino aunque los dos sean chicos. “La amatxi es viejita, verdad ama?” Por eso tenemos que ayudarle”, dicen ellos. Dos pequeñajos que no la han conocido como ella era, de valiente, alegre y generosa, pero que ahora son su ancla para no despegar de este mundo que cada día olvida un poquito más. Aquí seguiremos, ama. Hasta que ya no nos recuerdes. Para recordarte nosotros, junto con aita.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Memorias de verano (2017)

Vía
Volver al pasado pisando las huellas
que quedaron. Todo es igual pero todo ha
cambiado. Los lugares son más pequeños
o es que hemos crecido demasiado para
caber allí. Sobre todo, falta gente
que solía acompañarnos, y queda un vacío
gélido que rompe una parte del alma.

¿Dónde está Agustín? Nadie espera junto a la
puerta, no hay más paseos por las playas o los
acantilados. ¿Quién captura las pulgas
de mar para usarlas en la pesca? Siguen
haciendo agujeros fugaces sobre la
arena; saltarines incansables de
la orilla. ¿Y los perros que nos asustaban?

¿Dónde está Angelín? Ya no hay cerdo ni vacas
tampoco gallinas, aunque está la fuente
de piedra con renacuajos como los de antes,
que Angelín cazaba para hacer reír
a los niños que fuimos, y arrojárselos
a las gallinas (que no se los comieron).
Tampoco usamos el camino de moras.

La casa donde nació el abuelo ya no
tiene las ventanas color verde, y aquellos
árboles frutales donde recogíamos
manzanas y peras, ahora están enfermos.
Nadie recoge la fruta que se pudre
en el suelo, dejando olor fermentado.
Ese mismo que ha quedado en mis recuerdos.